Una lesión de fémur en tres partes alejó por dos años al sakter Adrián Hinojosa del deporte que más le apasiona.

El panorama no fue nada positivo para Adrián, pues todos los médicos a los que acudió le tenían la misma respuesta: «No volvería a patinar», noticia que lo impactó de mala forma.

«Me sentía inútil, inservible. Me avergonzaba no poder hacer nada. No podía ni ir por un vaso con agua» comentó el entrevistado.

El chip de Adrián cambió tras el apoyo de su padre que comentó que sus posibilidades de regresar a la patineta se sabrían «hasta que se recuperara», dando así, paso a una terapia a base de ejercicios para recuperar el movimiento y la fuerza en su pierna.

Tuvo que pasar un año y medio para que Adrián regresara a su patineta, aunque sea solo para moverse en ella.

Durante su regreso él se esforzó para seguir rodando y para retomar el nivel que se le caracterizaba, mismo que retomó y hasta superó.

Al día de hoy, el joven skater sigue demostrando su fortaleza en la pista, asegura que ahora salta más y puede hacer trucos que antes no.

Su gusto por el skate es tanto que ahora hasta instructor del deporte es.

¿Miedo? Claro que lo tiene y para él es normal.

Pero como ley de vida, prefiere afrontarlo, pues según su filosofía; perder ante el miedo es lo único que no lo dejaría avanzar.

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