Por mi mente pasó la idea de escribir sobre los torneos que actualmente se desarrollan: la Euro y Copa América (y ¡cuidado! Porque se acerca también la poderosa Copa Oro). Pero vino después la pregunta obvia: ¿por qué nos gusta el futbol?

Dice el escritor Juan Villoro que “el ser humano necesita cosas en las cuales ilusionarse. No podemos vivir sólo en el mundo de los hechos”, y estoy completamente de acuerdo con él.

Acá en el tercer mundo, que lo es gracias a las “bondades” del primer mundo, se vive del sueño. En México, avasallado por una violencia descomunal, desigualdad, salarios precarizados, una diminuta élite completamente encerrada en una burbuja de privilegios y con “representantes populares” ominosos, los instantes en que puede existir una ilusión son escasos.

México no es una potencia futbolera, ni siquiera puede pasar de los octavos en los mundiales. ¿Por qué nos ilusionamos entonces? Precisamente porque el futbol nos lleva a esos espacios oníricos donde creemos que, aunque nuestro equipo sea malo, puede dar la campanada, salir inspirado, “meterle” y sacar el triunfo.

Cuando le ganamos a Alemania en 2018 pensamos que podíamos llegar al quinto partido, ¿quinto? ¡Bah! ¡Podíamos ser campeones! En los dominios de la ilusión, del anhelo, siempre existe el “sí se puede”, aunque ese año, la realidad disfrazada de Suecia y Brasil nos abofeteó en la cara.

Precisamente la ilusión es uno de los elementos más bellos que hacen del futbol un sentimiento universal. Hace soñar, olvidar los problemas laborales, académicos, de pareja. Lo único que importa, por lo que se vive, es ver el marcador a favor de nuestro equipo, ganar para ser felices.

¿No es la ilusión lo mismo que impulsó a Grecia en esa épica Euro 2004? Los herederos de Esparta y Atenas no tenían oportunidad y al final quedaron campeones derrotando a República Checa, Francia y Portugal. ¿No es acaso la ilusión lo que alimentó a hinchas y jugadores del Leicester campeón del 2015? Bueno, quién más capacitado que un aficionado de Cruz Azul para hablar de esperanza e ilusión.

El futbol es el escape, es la válvula que nos conecta con nuestro lado más humano, más pasional, durante 90 minutos y expresar: “al diablo la razón”, se vale soñar, construir castillos en el cielo. Si se caen, aunque duela, volverán a levantarse, porque siempre habrá otro partido, siempre la próxima temporada será la buena.

*daniel.medina@zonafan.mx

1 Comentario

  1. Muy buena explicación a dicha ilusión.!!!
    A seguir soñando y continuar «haciendo bilis» …. Excelente texto.
    Esperemos los que vienen.
    Felicidades Maestro.!!!

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