Me agradó que la selección me cerrara la boca y obtuviera medalla, por suerte este torneo no terminó en la típica desilusión.

La selección lo hizo, logró cumplir el “sí se puede”, ganó el bronce, y de paso también obtuvo ante Japón la revancha de las Olimpiadas del 68.

Habrá quien diga que el bronce es conformarse, pudieron hacer más, deberían ir por el oro.

Bueno, por supuesto que a cualquiera le gustaría que ganaran esa presea, pero el bronce deja muy claro en qué lugar está la selección a nivel olímpico, un peldaño por debajo de las potencias.

Ganar el bronce no significa que ya estamos del otro lado, que vendrán campeonatos o incluso el quinto partido en el mundial.

Entonces ¿Por qué se ganó la medalla? Porque el equipo jugó muy bien, eso queda claro, porque se mantuvo un nivel, aunque a veces las medallas pueden engañarnos.

No digo que no sea motivo de festejo, al contrario, vale toda la pena estar alegre, pero hay que analizar otras cosas.

¿El futbol mexicano crecerá después de esto?

Ojalá sí, es lo que todos quisiéramos; no obstante, cuando México ganó oro en Londres 2012 no pasó nada, ni los directivos supieron cómo se logró.

Por supuesto que no fue gracias a ellos, creo que, más bien, las pocas glorias son obtenidas a pesar de los hombres de pantalón largo.

Para que el futbol mexicano triunfe se necesita cambiar las formas: que los directivos y la federación dejen de tomarlo únicamente como negocio para llenarse de billetes, que se den cuenta que la competencia hace que el nivel suba.

Se necesita una liga y divisiones inferiores de verdad, sin directivos bananeros, apoyo a categorías menores, rama femenil (que se apoye y no sea un semillero de pensamientos y políticas machistas en contra de las jugadoras), formación de nuevos talentos que no se queden en el camino por las corruptelas (no vendría mal un verdadero sindicato de futbolistas) y un largo etcétera.

Todo lo que digo lo mencionan siempre los directivos, quienes son excelentes políticos porque sólo crean cantos de sirena.

¿Queremos más glorias?

Entonces que se transforme el futbol, pero mientras sigan los mismos en los puestos de control, las medallas serán anécdotas, efímeras sagas que sólo llegan al recuerdo bonito que resalta dentro de una larga historia gris y de pocos campeonatos.

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